La Moviola | Willy Wonka: Un chocolate sin calorías – El Sol de México

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Aunque intentemos perdonar Wonka (Paul King, 2023), la más que sutil revisión dietética del complejo personaje creado por el escritor británico Roald Dahld, carece de la aspereza que el autor imprime en sus criaturas, prosas y tramas, tiene un par de puntos a su favor que apoyan el número, además, de uno de los estrenos de fin de año: Timothée Chalamet, y aunque no son muchos, buenos números musicales. En esta se cuela el propio Hugh Grant Oompa Loompaeso ya no se toma en serio y se agradece.

Wonka, es una versión generacional del personaje, como lo fueron en cierto modo las películas anteriores, la de 1971 con Gene Wilder dirigida por Mel Stuart con residuos de grandilocuencia hollywoodiense y un ritmo que se toma su tiempo, y la de Tim Burton con Johnny Depp, que reflejaba el humor pragmático, ácido y ya descaradamente negro del público de aquellos años. Pues bien, la película actual, antes de su fábrica, es una especie de precuela de la historia general y se caracteriza por una atención escrupulosa a no ofender.

No hay chicos dulces ni gordos y mucho menos chicas traviesas. A Wonka se define por la ideología de Chalamet: ambigüedad sin humor como la manejó Depp; El personaje principal no tiene giros, pero finalmente se dirige al público que ya conocemos. Mueve el chocolate con cuidado y todos quedarán felices.

Dahl, que como novelista y cuentista ejerció de pedagogo, no dejó la moral fácil, pero como buen escritor, sus personajes tendían a ser escandalosos. Stuart y Burton lo entendieron muy bien. King toma el camino fácil: Colita Ya no es Wonka, lo es. Wonke y todos están felices.

Pero no estamos siendo injustos, aunque partamos de una premisa mínima: Willy Wonka (Timothée Chalamet), quiere construir una enorme fábrica de chocolate debido a una promesa que le hizo a su madre, pero una malvada tienda se lo impide, además de que es secuestrado por un hotelero que lo esclaviza junto con un grupo. de personajes debido a una deuda, incluida, por supuesto, una adorable niña espaguetis (Calle Cala). Eso es todo, con todo y sus toques sentimentales que diluyen la esencia ácida del personaje.

La película, hay que admitirlo, tiene mucha habilidad para realizar el truco y, a pesar de su enorme vacío e incluso de la traición de Dahl, sorprende sobre todo porque no podemos aceptarlo también, Chalamet con todo y su inquietud lo logra. Bueno el paquete. .

Es una obra más pequeña pero con elementos bien colocados. Quizás le falta ambición y claramente tiene miedo de acercarse a un personaje que, simple y llanamente, no está en su momento.

Diluyámoslo entonces y pongamos como protagonista un arquetipo de la ideología dominante promovida por los medios de comunicación. A WonkaWonke Debe ser un héroe y el resto es el último.

En cualquier caso, los números musicales son buenos y pegadizos y por momentos bailas sobre la silla como si de un Oompa Loompa.

En breve Wonka Es un chocolate que no engorda, no deforma nada, pero queda más o menos sabroso cuando podría haber estado delicioso.