La capital junto con varios municipios conurbados experimentan una jornada donde la contaminación rebasa los niveles aconsejados y la radiación ultravioleta se mantiene alta, por lo que las autoridades solicitan tomar mayores precauciones, especialmente entre los grupos más vulnerables.
Panorama general de contaminación y radiación en la zona metropolitana
La Ciudad de México y parte del Estado de México registran hoy una calidad del aire desfavorable en múltiples demarcaciones, de acuerdo con el monitoreo oficial de la Secretaría del Medio Ambiente. La situación se presenta tras un inicio de año con episodios de bajas temperaturas y atmósfera estable, condiciones que favorecen la acumulación de contaminantes en el valle. A la par, los índices de radiación ultravioleta muestran valores altos, lo que aumenta el riesgo para la piel y los ojos durante las horas de mayor insolación.
Los principales agentes que deterioran la calidad del aire son el ozono troposférico (O3) y las partículas suspendidas, tanto finas como gruesas (PM2.5 y PM10). En días como el de hoy, la combinación de emisiones locales, escasa circulación de viento y una fuerte radiación solar favorece la generación de ozono y la acumulación de partículas cerca del suelo, lo que eleva el riesgo para la salud, sobre todo en quienes padecen enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Alcaldías y municipios con mayor afectación en el corte de las 11:00
Al mediodía se registró un marcado contraste entre áreas con condiciones realmente desfavorables y otras con niveles aceptables e incluso positivos; en la capital, las demarcaciones con resultados más deficientes fueron Benito Juárez, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Tláhuac e Iztapalapa, mientras que en el Estado de México el deterioro resultó evidente en Atizapán, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla, Tultitlán y Coacalco.
En el rango considerado aceptable dentro de la Ciudad de México aparecieron Tlalpan, Coyoacán, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Álvaro Obregón, y en la zona del Estado de México Ecatepec también se mantuvo dentro de ese umbral. En contraste favorable, Cuautitlán Izcalli y un anexo de Tlalnepantla mostraron la condición más óptima, con una calidad del aire evaluada como buena al momento del informe, lo que refleja concentraciones inferiores a los niveles que suelen activar medidas preventivas.
¿Por qué sube el riesgo y qué significa para tu salud?
La presencia conjunta de O3, PM10 y PM2.5 incrementa el riesgo para la salud por múltiples mecanismos, ya que el ozono irrita las vías respiratorias y puede generar tos, sensación de presión torácica y una menor capacidad pulmonar al hacer ejercicio. Las partículas finas (PM2.5) llegan a zonas profundas del pulmón y se relacionan con crisis asmáticas, episodios de bronquitis y efectos sobre el sistema cardiovascular, mientras que las partículas de mayor tamaño (PM10) impactan sobre todo las vías respiratorias altas y los ojos. La exposición reiterada a concentraciones elevadas de estos contaminantes se asocia con consecuencias crónicas, como una función pulmonar reducida y un mayor riesgo de sufrir eventos cardíacos.
Cuando la radiación ultravioleta es elevada de forma simultánea, el riesgo agregado se incrementa: la piel y los ojos se vuelven más vulnerables, y la actividad física al aire libre, además de aumentar la inhalación de contaminantes, se desarrolla bajo una radiación que puede causar quemaduras, envejecimiento prematuro y, a largo plazo, mayor probabilidad de cáncer de piel. En este contexto, la prevención debe contemplar tanto la protección respiratoria como la fotoprotección.
Consejos prácticos para el día
La Secretaría del Medio Ambiente aconseja que las personas mayores de 60 años, así como quienes enfrentan afecciones respiratorias o cardiovasculares, además de niñas y niños, limiten al máximo sus actividades al aire libre y, en lo posible, permanezcan dentro de espacios bien ventilados y libres de humo. Para quienes gozan de buena salud, se sugiere continuar con sus actividades habituales, pero prestando atención a señales como picor en ojos o garganta, tos continua, dificultad para respirar, dolor de cabeza o mareos, y moderar la intensidad del ejercicio al aire libre en los periodos con mayores concentraciones.
A toda la población se le recomienda:
- Evitar realizar ejercicio vigoroso en exteriores entre el mediodía y las primeras horas de la tarde, cuando la formación de ozono suele ser mayor.
- Utilizar protector solar de amplio espectro (SPF 30 o superior), sombrero de ala ancha, lentes con filtro UV y, de ser posible, sombrilla cuando se esté bajo el sol directo.
- Mantenerse hidratado y preferir ropa de colores claros y tejidos transpirables.
- Cerrar ventanas y puertas en las horas pico de contaminación si vives cerca de vías de alto tráfico, y priorizar ventilación cruzada cuando mejoren las condiciones.
- Evitar quemas de basura, uso innecesario de leña o carbón y reducir el uso del automóvil particular, optando por transporte público, bicicleta o compartir viajes cuando sea factible.
¿Cómo interpretar los niveles de calidad del aire y de radiación?
Los reportes clasifican la calidad del aire en categorías que van de “buena” a “muy mala”, en función de concentraciones horarias y promedios ponderados de contaminantes. La etiqueta “mala” implica que grupos sensibles pueden experimentar efectos en la salud y que la población general también podría resentir molestias puntuales, sobre todo si realiza actividad intensa en exteriores. En “aceptable”, el riesgo disminuye, aunque las personas susceptibles deben seguir medidas preventivas.
En relación con la radiación ultravioleta, el índice UV suele fluctuar a lo largo del día y alcanza sus máximos entre las 11:00 y las 15:00. Cuando este índice se sitúa en niveles altos o muy altos, se requiere una protección adicional: además del uso de protector solar, resulta esencial volver a aplicarlo cada dos o tres horas, refugiarse en la sombra durante los periodos de mayor intensidad y limitar la exposición continua. La combinación de un cielo despejado y la altitud de la ciudad propicia valores elevados incluso si la temperatura ambiente no es especialmente intensa.
Sectores específicos que deben extremar cuidados
- Deportistas y quienes realizan labores al aire libre: se recomienda ajustar los horarios hacia primeras horas de la mañana o al caer la tarde, moderar el esfuerzo y optar por mascarillas con filtro cuando la actividad lo permita. Mantenerse bien hidratados y realizar pausas frecuentes resulta esencial.
- Familias con niñas y niños pequeños: conviene restringir los juegos al aire libre durante los periodos de mayor radiación y contaminación, priorizando áreas interiores bien ventiladas. Es importante observar cualquier señal de irritación ocular o respiratoria.
- Personas con asma o EPOC: deben mantener el plan de acción indicado por su médico, tener a mano los inhaladores de rescate y eludir otros factores desencadenantes como el humo de tabaco, inciensos o aerosoles perfumados.
- Adultos mayores y población con afecciones cardiacas: se aconseja reducir las salidas que no sean imprescindibles en horas de mayor concentración de contaminantes y solicitar atención médica inmediata ante dolor torácico, mareos inusuales o dificultad para respirar.
¿Qué esperar para el resto del día y cómo mantenerse informado?
En jornadas con atmósfera estable, los niveles de ozono suelen aumentar hacia el mediodía y disminuir entrada la tarde-noche, cuando desciende la radiación solar y se intensifica la mezcla del aire; aun así, las partículas pueden mantenerse altas si continúa el tráfico denso o se mantienen activas ciertas fuentes locales, por lo que resulta recomendable adaptar las actividades conforme vayan cambiando los reportes horarios.
Para obtener datos actualizados, se recomienda revisar los canales oficiales de la Secretaría del Medio Ambiente y del sistema de monitoreo atmosférico que informan sobre la calidad del aire y el índice UV, y consultar sus notificaciones o mapas por alcaldía y municipio cada cierto tiempo para decidir con mayor precisión si conviene ajustar entrenamientos, seleccionar trayectos con menos congestión o determinar el mejor momento para ventilar el hogar.
Iniciativas de la comunidad que contribuyen a optimizar la calidad del aire
Más allá de las medidas personales, hay acciones colectivas que contribuyen a disminuir la carga de contaminantes:
- Elegir desplazarse en transporte público, bicicleta o a pie en recorridos breves siempre que sea seguro.
- Compartir el vehículo y conservarlo bien afinado, con las llantas infladas a la presión adecuada para disminuir las emisiones.
- Abstenerse de realizar quemas al aire libre y notificar a las autoridades cualquier incendio o presencia de humo.
- Emplear productos de limpieza con bajo nivel de compuestos orgánicos volátiles y mantener ventilado el espacio durante su uso.
- Sembrar y atender áreas verdes urbanas, ya que ayudan a retener partículas y a equilibrar la temperatura del entorno.
Para tomar decisiones hoy
La jornada registra una calidad del aire calificada como “mala” en diversas alcaldías de la Ciudad de México y en varios municipios del Estado de México, mientras que en otras zonas es “aceptable” y en puntos aislados llega a ser “buena”. Al mismo tiempo, el índice UV permanece elevado, por lo que se recomienda una fotoprotección adecuada. Los grupos sensibles deben reducir sus actividades al aire libre, y el resto de la población puede continuar con sus rutinas con prudencia, procurando horarios de menor radiación y aplicando medidas preventivas. Estar al tanto de los avisos oficiales resulta fundamental para disminuir riesgos y organizar el resto del día con mayor seguridad.



