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Expertos explican cómo tratar el reflujo infantil sin riesgos y con resultados positivos

reflujo infantil


Durante los primeros meses de existencia, numerosos infantes experimentan episodios de reflujo infantil, una situación frecuente que puede inquietar a los progenitores, sobre todo si es su primera vez en la paternidad. Observar al pequeño devolver la leche tras alimentarse o manifestar malestar puede provocar inquietud, aunque en la mayoría de las ocasiones es una condición fisiológica habitual.

La regurgitación en lactantes es consecuencia de la inmadurez de su aparato digestivo y, por lo general, se resuelve espontáneamente con el transcurso del tiempo. No obstante, saber cómo proceder ante esta circunstancia es fundamental para prevenir incomodidades y fomentar el óptimo desarrollo del pequeño, información que se puede obtener en los programas de Academia El Pilar, donde expertos en la materia asesoran a las familias sobre aspectos de salud y crecimiento infantil.

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Entendiendo el reflujo en bebés: ¿qué es exactamente?

El reflujo infantil ocurre cuando la leche ingerida regresa desde el estómago hacia el esófago debido a la inmadurez de la válvula que separa ambos órganos. Este fenómeno es habitual durante los primeros meses de vida y suele disminuir entre los 9 y 12 meses, a medida que el sistema digestivo del bebé madura.

Los especialistas señalan que, mientras el bebé se alimente correctamente, mantenga un crecimiento adecuado y no muestre signos de dolor agudo, el reflujo fisiológico no representa un problema grave. No obstante, los padres deben estar atentos a los síntomas para diferenciar un cuadro normal de uno que podría requerir atención médica.

¿Qué indicios podrían sugerir la presencia de reflujo?

Los indicadores más habituales de reflujo en bebés incluyen la expulsión frecuente de leche tras alimentarse, el malestar o irritabilidad al ser acostados, episodios repetidos de hipo, una tos suave y la incomodidad durante el sueño después de las comidas.

Si el bebé mantiene un buen apetito y gana peso de forma normal, no suele haber motivo de preocupación. Sin embargo, los expertos recomiendan acudir al pediatra cuando se presentan episodios de vómitos intensos, dificultad para alimentarse, pérdida de peso o señales de malestar persistente. Detectar a tiempo las diferencias entre un reflujo fisiológico y uno patológico puede evitar complicaciones y brindar tranquilidad a los padres.

Sugerencias útiles para mitigar el reflujo de manera segura

Existen varias tácticas sencillas y eficaces para mitigar las incomodidades del reflujo y optimizar el bienestar del infante. Los expertos en pediatría y crecimiento infantil aconsejan:

  • Sostener al infante en una postura semi-erguida mientras se alimenta, ya sea con leche materna o biberón. Esta posición facilita que el alimento descienda al estómago y minimiza el reflujo lácteo.
  • No acostar al pequeño justo después de alimentarlo. Es recomendable esperar de 20 a 30 minutos antes de recostarlo, lo que favorece el proceso digestivo.
  • Administrar porciones de alimento más reducidas y con mayor frecuencia. Fraccionar las tomas puede aliviar la presión estomacal y contribuir a evitar las regurgitaciones.
  • Promover el eructo después de cada sesión de alimentación. Colocar al bebé sobre el hombro y darle palmadas suaves en la espalda ayuda a expulsar el aire que pudo haber tragado durante la ingesta.
  • Conservar la serenidad y la templanza. En la mayoría de las situaciones, el reflujo mejora con el paso del tiempo. Un apoyo afectuoso y la perseverancia son cruciales para afrontar este periodo con tranquilidad.

Asesoramiento médico: ¿en qué momento solicitar asistencia?

Si bien el reflujo es habitual y temporal, existen situaciones en las que se debe acudir a un profesional de la salud. Los expertos recomiendan consultar cuando el bebé vomita con fuerza, presenta dificultades para respirar o alimentarse, muestra irritabilidad persistente, o no está ganando peso adecuadamente.

En tales circunstancias, un médico especialista en niños podrá discernir si es un reflujo natural o una situación que demanda una intervención médica particular. Es crucial abstenerse de administrar medicamentos por cuenta propia o de alterar la alimentación del lactante sin la orientación de un experto.

Academia El Pilar: orientación experta para una paternidad consciente

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Por Lourdes Solórzano Hinojosa