El ejército israelí ha intensificado este martes la dureza de sus bombardeos sobre la franja de Gaza y ha matado a dos dirigentes de Hamás, la organización armada islamista que el sábado causó al menos 900 muertos en el ataque más letal que recuerda Israel en su territorio. En las imágenes que llegan del territorio palestino, se pueden ver manzanas enteras reducidas a escombros. A las cinco de la tarde, hora local (las cuatro en la España peninsular), tal y como había advertido, el brazo armado de Hamás, las Brigadas de Ezedín al Qasam, ha lanzado una descarga de cohetes sobre Ashkelon, una ciudad del sur de Israel con 170.000 habitantes.
Israel asegura haber retomado el control de todo su territorio, frenado nuevas infiltraciones y hallado 1.500 cadáveres de milicianos de Hamás que cruzaron en una operación sorpresa el sábado. En la Franja, unos 200.000 de los 2,2 millones de habitantes ya han buscado refugio, bien por haber perdido sus casas, bien por la intensidad de los bombardeos aéreos y navales israelíes y la previsible incursión terrestre. Muchos de ellos están en escuelas de la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos. La franja de Gaza, donde los muertos ascienden de momento a 788, está completamente cercada desde el lunes, al cortar Israel el suministro de alimentos, electricidad y combustible.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) habla de un aumento en las últimas 24 horas del desplazamiento masivo y prevé que se incremente. Egipto ha cerrado este martes “hasta nuevo aviso” el único paso fronterizo con la Franja que no controla Israel, Rafah. Apenas funcionaba ya el lunes, tras un bombardeo reciente. En condiciones normales, solo unos pocos palestinos logran salir por allí (tras largas colas y a menudo con sobornos). El lunes solo se le permitía a quien disponía previamente de un permiso de salida.
El portavoz del ejército israelí Richard Hecht ha recomendado esta mañana a los habitantes de la Franja que puedan “salir” a través de Rafah que lo hagan, porque se avecina una ofensiva “disruptiva y severa”. “Vamos a actuar con mucha severidad. Esto no es el habitual intercambio de golpes contenido en el que media Qatar”, ha señalado en una videoconferencia con periodistas. Posteriormente, el ejército matizó que Rafah está cerrado y que no era “un llamamiento oficial a los residentes de Gaza a salir hacia Egipto”.
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El lunes, el portavoz del brazo armado de Hamás, Abu Obaida, anunció que ejecutaría a uno de los al menos 130 israelíes que capturaron en la operación por cada bombardeo que lance Israel sin aviso previo. Se refiere al disparo de pequeños misiles ―generalmente con muy poca carga explosiva― poco antes del verdadero bombardeo, para que los habitantes salgan corriendo.
Dos de los muertos en un ataque aéreo son cargos de Hamás, según el ejército israelí. Yoad Abu Shmala era el ministro de Economía del Gobierno de Gaza (en manos de Hamás desde 2007) y Zakaria Abu Maamar, responsable del departamento de relaciones internas. Ambos pertenecen al buró político, no a la rama militar. Una fuente oficial de Hamás ha confirmado las muertes a la agencia Reuters.
Tres periodistas muertos
También tres periodistas palestinos, Said al-Taweel, Mohammed Sobboh y Hisham Nawajhah, perecieron en un bombardeo que alcanzó un edificio residencial cerca del puerto pesquero de Gaza capital, ha informado el sindicato local de periodistas.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ha condenado este estrechamiento del cerco que Israel inició hace más de una década, con el apoyo de Egipto durante algunos años. “La imposición de bloqueos que ponen en peligro la vida de civiles privándoles de bienes esenciales para su supervivencia está prohibida por el derecho internacional humanitario”, ha subrayado en un comunicado.
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