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¿Qué aranceles de Trump SÍ están activos contra México? Lo que debes saber

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A partir de mediados de 2025, México enfrenta una serie de aranceles impuestos por Estados Unidos que afectan diversos sectores estratégicos, generando preocupación tanto en el ámbito empresarial como en el político. Aunque se han alcanzado algunas prórrogas y negociaciones para mitigar el impacto, varios gravámenes continúan vigentes y representan un desafío para la estabilidad del comercio bilateral.

Uno de los sectores más afectados es el de la siderurgia. Estados Unidos aumentó el arancel sobre las importaciones mexicanas de acero y aluminio, elevándolo del 25% al 50%. Esta medida, justificada por la administración estadounidense bajo criterios de seguridad nacional, ha provocado inquietud en México debido a su potencial impacto negativo en la producción y el empleo en esta industria clave. La siderurgia mexicana se enfrenta ahora a mayores costos y dificultades para competir en el mercado norteamericano, su principal destino de exportación.

Asimismo, desde el 1 de agosto de 2025, se impuso un impuesto del 30% a diversos productos mexicanos que no cumplen con especificaciones del Acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En este listado se encuentran automóviles, componentes de metal, tomates y otros productos del sector agrícola e industrial. Pese a que México ha conseguido posponer en ciertos casos la implementación de estos impuestos, el efecto se percibe en distintos sectores económicos que dependen significativamente del comercio con su vecino del norte.

Estas medidas forman parte de una política más amplia impulsada desde Washington para presionar a México en diferentes ámbitos, incluyendo la lucha contra el narcotráfico. En este contexto, se han impuesto aranceles adicionales, como el 25% sobre ciertos productos vinculados a actividades ilícitas, con la intención de incentivar un mayor control y colaboración en materia de seguridad.

Ante esta situación, el gobierno mexicano ha reaccionado implementando una estrategia que combina negociación y diversificación. Por un lado, se han creado mesas de diálogo con las entidades estadounidenses con el fin de alcanzar revisiones y posibles exenciones en los aranceles. Por otro lado, se ha promovido la exploración de nuevos mercados para las exportaciones de México, tratando de disminuir la dependencia histórica del comercio con Estados Unidos y fortalecer la presencia en regiones como Asia y Europa.

El efecto financiero de estos aranceles ya se siente. Industrias como la automotriz, la agrícola y la del acero han mostrado reducciones en sus niveles de exportación, enfrentando también la necesidad de reajustar sus cadenas de suministro y optimizar la eficiencia. La incertidumbre acerca de cuánto tiempo durarán los impuestos complica además la planificación empresarial y las inversiones a mediano plazo.

A nivel político, estos aranceles reavivan las tensiones entre ambos países y subrayan la necesidad de fortalecer los mecanismos de cooperación y diálogo. México mantiene la voluntad de continuar con una relación bilateral estable y mutuamente beneficiosa, pero enfatiza la importancia de que las reglas del juego sean claras, equitativas y respetadas.

Por Lourdes Solórzano Hinojosa