Túnez expulsó el sábado al líder de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) por participar en una protesta organizada por el sindicato del país.
La protesta fue organizada por el poderoso Sindicato General de Trabajadores de Túnez o UGTT.
El presidente Kais Saied declaró a Esther Lynch, que es irlandesa, persona non grata y le ordenó abandonar el país en 24 horas.
El gobierno dijo que la participación de Lynch en la protesta y los comentarios que hizo allí constituyeron una «interferencia flagrante en los asuntos de Túnez».
Miles de manifestantes contra Saied
Miles de personas se manifestaron el sábado en varias ciudades tunecinas contra las políticas de Saied, acusándolo de intentar sofocar los derechos sindicales.
Las protestas marcaron una escalada en la confrontación del sindicato con Saied y siguieron a las críticas por los recientes arrestos de figuras antigubernamentales, incluido un alto funcionario de la UGTT.
La Oficina de Derechos Humanos de la ONU también ha pedido la liberación inmediata de todos los detenidos.
Lynch habló en una de las protestas más grandes en la ciudad de Sfax, en el sur de Túnez, y le dijo a la multitud: «Les decimos a los gobiernos: Saquen las manos de nuestros sindicatos, liberen a nuestros líderes».
Hizo las declaraciones con la ayuda de un intérprete y dijo que el gobierno debe «sentarse a negociar con la UGTT para encontrar una solución».
En Sfax, los manifestantes ondearon banderas nacionales y pancartas con lemas como «Alto al ataque a las libertades sindicales» y «Coward Saied, el sindicato no tiene miedo».
Las protestas se producen cuando el presidente de Túnez se está volviendo cada vez más autoritario, restringiendo la independencia del poder judicial y debilitando los poderes del parlamento.
Los tunecinos, alguna vez orgullosos de su relativa prosperidad, se preocupan por la débil economía. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha congelado un acuerdo para ayudar al gobierno a obtener préstamos para pagar los salarios del sector público.
La UGTT ha advertido sobre las dolorosas medidas de austeridad mientras Túnez negocia un préstamo de rescate con el FMI. Los manifestantes del sábado corearon consignas como «¡Túnez no está a la venta!»
rm/sms (Reuters, AFP)



